Summa voluptas

Hace varios días que me siento ante mis papeles y no puedo escribirme un par de párrafos que valgan la pena.
Sé que mis condiciones para escribir son lo suficientemente limitadas como para no hacerme la gran ilusión de parir algún texto capital. Además, soy dueño de la impunidad de ser joven por veinte años más, según lo indican las escalas que utilizan en el medio literario.
A pesar de tantas cosas que ignoro redondamente, y de las que el tiempo me ha ido alejando, como es el caso de las reglas gramaticales y sintácticas, sé perfectamente cuando escribo algo valioso.
Sí. Es que cuando termino de colocar el último punto final no puedo evitar romper en lágrimas. Como si los procesos mentales se condujeran, en un instante mágico, a lograr la excreción de la idea que golpea contra los límites de mi caja craneana.
Primero es la catarata verbosa fluyendo por los dedos antes que una idea rozagante. Después es el orgasmo lacrimógeno.
Finalmente, muestro lo que hago, trato de esconderme, justificarme, de dar explicaciones innecesarias, todas ellas destinadas a macular lo que tanto me costó. Y para ese momento aun no sé qué color de antifaz usar.
***
Apuntes del brumario VI

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Blake, la presión, el gozo y mi abuela también.

Ayer releía con -algún pesar- mis caóticos papeles mientras puteaba para mis adentros por la presión atmosférica me estaba oprimiendo hasta las uñas en los pies y fui a dar contra una casi ilegible hoja manuscrita en la que tenía unas palabras de William Blake que me alegraron un poco la tarde. Por lo demás, pensaba en que lo malo de los días de gozo intenso, como el que me tocó ayer, es que el golpe contra la realidad es demasiado fuerte como para no enfermarnos. Y lo mejor es siempre curarse en salud, diría mi querida abuela, doña Mercedes. A ella que es casi analfabeta, allá en el norte de mi patria, le dejó esta pequeña anotación.

La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad.

La verdad nunca puede decirse de modo que no sea comprendida sin ser creída.

Como el arado sigue a las palabras, dios recompensa las plegarias.

la crueldad tiene corazón humano
y la envidia tiene rostro humano
y el terror la divina forma humana
y el misterio el ropaje del hombre
el ropaje del hombre es el hierro que se forja
la forma humana, una forja en llamas,
el rostro humano, un horno precintado,
el corazón humano, su garganta hambrienta.

Tiempos bélicos

I
Me declaro no aficionado a la astrología, pero la proximidad de Marte me tiene desconcertado. Es completamente inverosímil el ánimo belicoso que se difunde en cada ámbito que suelo frecuentar.
Hasta un debilucho amante de la paz debe meterse en la trinchera, aprovisionado de las menudencias para una larga temporada.
(…)
VII
Estoy en alerta permanente. Vivo con el casco puesto. Duermo poco y mal. Necesito imperiosamente estimulantes. Estoy cercado. No puedo huir. Mis provisiones son escasas. No puedo avanzar hacia los distritos que proyecto: son área minada. Cada movimiento que realizo requiere una contraseña. Encripto mis mensajes. Protejo la retaguardia. Velo las armas. Con los dientes apretados escribo mi parte de guerra: día setecientos cuarenta y nueve:
XVI
El tiempo me enseñó a odiar a esa gente que se escuda en los papeles para decir: yo dije, yo avisé, yo no estaba… Tal vez sólo sea la casualidad de que los que más papelería acumulan en su casa para defenderse son los que más atacan. Pero otros nos tenemos mucho más que la memoria. Y mi memoria guarda recuerdos de dinosaurios, que tienen ganas de despertarse y un día de estos tenemos otro parque jurásico.
XXIII
Cuánto ingenio para estar en el lugar equivocado. Con rigurosa exactitud huyo de los caminos que prometen bendiciones. Uno de estos días tanto cálculo me va a salir mal y seré un tipo de éxito. Pero la virtud no me pertenecerá.

Little wing

Mal y Bien.
Hombre y Mujer.
Cielo y Tierra
Fe y Razón.
Dios y Diablo.
Ideas y Realidad.
Sur y Norte.
Todas las dicotomías implican escisiones que suenan a desgarros; extremos, a veces nobles, otras obscenos. A veces la resignación nos invita a creer que esto es lo que hemos elegido, que somos torpes, niños que aprenden a vivir mientras se rompen las rodillas.
A todos nos alcanza el sesgo. Volamos con una sola ala. Pequeña ala.
A vos, tahúr dueño de la baraja que escribe mi destino, a vos te pido que me devuelvas el ala que me falta. Y hoy, justo hoy, me duele y me sangra.

Explicar a Durkheim en Rawson

Si yo fuera profesor en la facultad, digamos de la cátedra de Sociología, y debiera explicar a Durkheim y el concepto de la división del trabajo social les mostraría a mis alumnos algún vídeo de los empleados de la Municipalidad de Rawson afectados al operativo poda temporada 2003.
Los veo por la ventana.
Mientras uno serrucha arduamente las ramas sobrantes o inconvenientes, otro las recoge del piso y las revolea hacia la caja del camión; en la caja, un tercer sujeto las acomoda más o menos intentando aprovechar la superficie cubierta para que, finalmente, un cuarto hombre salte sobre las ramas a efectos de optimizar la variable volumen ocupado.
Tristemente el que saltaba no apisonaba demasiado bien ya que es sabido que la capacidad de salto no se lleva muy bien con el factor peso (o masa) que sería el otro componente de la ecuación, si se me permite hablar de un término tan impoluto de esta forma demasiado pedestre.
Lo triste es trabajar por una mísera paga con este frío que cala los huesos y sin herramientas de trabajo, pero ese es otro tema. Y ya no solo lo veo sino que lo percibo con todos mis sentidos.

Hola

Bienvenidos a este pequeño espacio virtual que no sabe bien que quiere ser.
Quiza solo ponga de manifiesto mi mirada estrabica y patagonica respecto de lo que pasa en el mundo. Quiza sea solo una reinvindicacion de la locura como elemento motorizador de la revolucion. Quiza sea un intento de desmitificacion de esa palabra. Pero lo mas probable es que solo sea un espejo de las angustias de mi alma. Que deben ser bien poca cosa respecto a tanto atropello que hay en nuestro santo mundo.

Hola

Hola. Bienvenidos a este pequenio espacio virtual que no sabe bien que quiere ser.
Quiza solo ponga de manifiesto mi mirada estrábica y patagónica respecto de lo que pasa en el mundo. Quizá sea solo una reinvindicación de la locura como elemento motorizador de la revolución. Quizá sea un intento de desmitificación de esa palabra. Pero lo mas probable es que sólo sea un espejo de las angustias de mi alma. Que deben ser bien poca cosa respecto a tanto atropello que hay en nuestro santo mundo.