0/ Viene Kraftwerk

El 23 de noviembre viene Kraftwerk y voy a viajar a verlos. Nunca tuve ocasión de asistir a un show internacional. O sí, he tenido chances y las dejé ir. Y no importa demasiado que un determinado artista vuelva cada cinco años. A U2 había que verlos en los ’90, cuando paseaban el Zoo TV Tour. Después ya no tiene mucho sentido, a la mayoría de las grandes bandas les ocurre convertirse en caricaturas de sí mismas. O al menos les ocurre a las que estuvieron en la cresta de la ola a mediados de los ’80, que por una obvia cuestión generacional son mis favoritas: los mencionados U2, The Cure, New Order, Pet Shop Boys. De ahí en más, no hay grandes bandas. Podríamos excluir de la generalización a Radiohead, que al día de hoy conserva la más atractiva de las virtudes: la capacidad de reinventarse.
Pero volvamos a Kraftwerk. ¿Kraftwerk se reinventa? Sí. Pero ¿sin publicar nuevo material? Efectivamente. A ellos, como a mi generación, les ocurrió asistir al cambio de época, a la evolución de la tecnología. Por eso es que Autobahn modelo 2016 tiene algo de Autobahn modelo 1974 pero también es otra cosa. Se achancharon en el medio, cómo no. Después de oír con suma atención shows de todas las épocas uno puede notar que el dvd Minimum Maximum constituye una especie de temprano testamento, la cristalización de un esfuerzo encaminado hacia la perfección sónica, pero por esas cosas de la vida, y sobre todo después de la dolorosa partida de Florian Schneider, Kraftwerk sigue haciendo cosas diferentes. Y, lo que es mejor, algo que mis escasos conocimientos de musicología me impiden resumir mejor que esto: se los escucha felices.
En esta última década a Kraftwerk le dio por revisar eso que ellos llaman ‘El catálogo’. Prepararon sucesiones de ocho conciertos en los que tocan de punta a punta los discos desde Autobahn hasta Tour de France y eso aparejó algunas novedades. Varias canciones que uno creía archivadas para siempre volvieron y mucho mejor que antes. Se sumaron al elenco clásico de canciones que, como sabemos, se divide entre las que no dejan de mejorar, las que siempre han sido perfectas y las que encontraron su techo en otra época. El conjunto es decididamente notable.
Por suerte para mi bolsillo, Kraftwerk no trae a Buenos Aires El catálogo sino el 3-D Konzerte, que no sabemos bien qué es pero que contiene a los clásicos de la banda más algún rescate de la vieja época.
Yo creía que se me había escapado el último tren y agradezco a la providencia la chance y la oportunidad de la chance.

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