Catch

yo no sé por qué peleamos
en realidad sé y me hago el tonto,
en realidad soy tonto y no puedo disimularlo
en realidad con un poco de garra podría ser un buen prospecto
pero en realidad nadie se enamora de un prospecto,
pero en eso que solemos conversar hay una preview,
y a veces en la preview ves algo que no te gusta,
la tipografía, el interlineado, la sangría francesa,
que son cosas que se cambian tan fácil como seleccionar todo
y tildar o destildar,
y cuando te gusta le das imprimir
y ves que falla el encadenado, que la argumentación patina
y lo leés en voz alta
y resulta que está lleno de cacofonías y repeticiones,
entonces decís la pucha,
quién hizo esta carnicería
y es un informe que empieza a dolerte en la espalda
porque el tiempo apremia y las cosas no son como querrías.
ahí es cuando vengo yo y digo
si tuviéramos más coincidencias en la política
podríamos juntarnos y llevar nuestro evangelio por los barrios,
porque no hay dos más hermosos que nosotros cuando somos dos
y si fuéramos un prospecto
seríamos de lo más conmovedores,
y en literatura lo que conmueve convence,
pero en la política estamos separados
y de tarde en tarde nos vemos
con el vértigo en las muñecas de ese abismo
y nos decimos cosas horribles
y somos como dos gatos amenazados,
con el lomo crispado y tirando tarascones,
en esa pose de lucha que no puede durar y no dura
porque más temprano que tarde
nos damos cuenta de que no somos esos
sino que otro par ha tomado el lugar que era nuestro
y recuperada la serenidad, recompuesto el ánimo,
pongo mi mejor cara de perdoname, no es para tanto
y me doy cuenta de que en mi prospecto
la felicidad es un hecho privado,
un plato de comida caliente, una canción de los Smiths,
un baño de inmersión, un pote de dulce de leche,
todas nuestras fantasías hechas carne
aunque sea de un modo fugaz
porque no hay sitio al que llegar
y nunca podremos ser más felices de lo que somos
cuando desenredamos la madeja
y me gustaría poder contártelo con gracia,
como Robert Smith canta Catch,
y que el discurso decante
de modo que la última frase tenga
algo de sentencia, mucho de verdad
y nada de eso que nos daña,
decirte, por ejemplo, como David Bowie en Laberinto,
déjame gobernarte y seré tu esclavo.

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3 comentarios en “Catch”

  1. Qué loco que traigas a cuento Laberinto. Hace unos días les hice ver esta película a mis chicos (me encanta pasarles pelis viejas, a ver cuáles sobreviven al deterioro tecnológico) y esa escena final, y la del baile entre la protagonista y Bowie me dieron una clave muy erótica para leer esta película: es la historia de una nena que ya no es tan nena y está perdida en el laberinto, a la búsqueda de un niño extraviado, para encontrarse con un hombre. Pucha, no es nada ingenua, Laberinto…

  2. ja! pero Pablo querido, yo leí el texto que recomendabas, lo viralicé en Twitter y me devolvieron esa frase maravillosa y sentí la obligación de escribirla en alguna parte.

    te confieso: siempre creí blogs como el mío, del tipo “personales”, eran un miembro invisible de su autor. el mío se ha vuelto perezoso y me ganaste de mano con la entrada de Jarrett. en eso nos hemos convertidos, fragmentos, links, iluminaciones.

    te mando un abrazo.

  3. Jajajaja. Pero imaginate qué pedante si hubiera dicho “porque yo en mi blog…”. Mejor así.

    Fragmentos, links, iluminaciones. No tengo que decirte que hay gente que opina que eso es un “deterioro”, una “pérdida”, algo que no está bien, en todo caso.

    Yo no opino eso. Me gustan estas “casualidades”. Algo se arma, si uno es capaz de ver el conjunto…

    Otro abrazo!

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