El año del gato

¿Cuántas canciones necesita un hombre? ¿cientas? ¿miles? En tren de elegir, miles se ve mejor que cientas, pero en todo caso cada hombre, cada mujer, reserva para sí un puñado de canciones que puede escuchar en cualquier circunstancia; más: que necesita escuchar durante su descanso. Sí, en su descanso, cuando puede ofrendarle el grueso de su energía a la escucha y no cuando está distraído por una conversación, un trabajo. Esas canciones son unas pocas, un puñado. Si fueran muchas pasarían de fundamentales a intercambiables y se corrompería el motivo de la selección.

No se alarmen: no traigo mi lista encima y si la tuviera en mi fuero interno no estoy del todo convencido de que esa colección vaya a durar. Pero justo por casualidad ayer me acordé de Erica García, la única heroína de eso que mucha gente designa rock nacional y yo, de puro caprichoso, llamo el rock cavernáculo. En efecto, nos faltan mujeres. El rock se ha infestado de una multitud de señores que sacan a pasear su exceso de tetosterona en mal estado y nos faltan mujeres. ¿Quién es nuestra Blondie? Ya sé, no es Erica García, pero desde que ella se fue (me acabo de enterar que vive en Los Angeles y tiene una banda) nadie ocupa el hueco que se supo ganar, un hueco apenas visible, con dos o tres canciones que todos hemos escuchado alguna vez, un videoclip donde descollaba menos por su interpretación que por su afortunada proporción física y su belleza de dientes apretados.

Una canción que me devuelve la gracia es Year of the cat, de Al Stewart. Recompone algo de mí, la serenidad, a menudo craquelada por esto y por aquello, y no entiendo bien cómo lo hace, si la culpa es del piano, de la letra que no entiendo o es la voz del viejo Al que opera por encantamiento o agita dentro de mí algo de mi condición de gato (que no suelo revelar en público por temor a que me reputen loco), o todo eso, mezclado, que hace que la canción suene distinta cada vez.

Erica nos legó una versión criolla: tomó la música y le puso su letra, que no es gran cosa pero no agacha la pera y eso es digno de respeto, sobre todo tratándose de una canción que, a mi juicio, tiene su lugar bien ganado en el panteón, si no en el universal, el unánime, el de los oropeles, entonces en el mío, que es un cofre pequeño y gastado pero, a su modo, tibio y acogedor.

Le temo a los achaques del paso del tiempo y no quiero que me hablen del año del gato. Sólo por hoy, que se me antoja escuchar a Erica.

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2 comentarios en “El año del gato”

  1. Yo recuerdo con mucho cariño a una mujer con mucha actitud, en mi infancia, que bien pudo ser nuestra Blondie, salvo que no duró: Leonor Marchesi, la que cantaba en Púrpura: http://www.youtube.com/watch?v=ZkhkMT_nvpw
    También tuvimos a nuestra Janis, a Celeste Carballo, durante un tiempo. Con todo, es verdad que ese lugar femenino nunca fue bien llenado en nuestro rock, todas nuestras heroínas fueron débiles (Patricia Sosa, Hilda Lizarazu, Fabi Cantilo, Andrea Alvarez, las Viuda e Hijas…), y hoy sin dudas está vacante.

  2. No conocía a los Púrpura y me da una cierta nostalgia con efecto retroactivo. Es verdad que la galería que presentás es para todos los gustos y más que débiles yo las llamaría efímeras. Nombré a Blondie y sólo después me puse a pensar por qué. Ella, como quería faulkner, no sólo perduró sino que prevaleció; se animó a experimentar, no le tuvo miedo al ridículo y al día de hoy nos sigue alumbrando el camino.
    Gracias por el comentario, Leandro.

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