coming home

y cuando supo que no estabas en un buen momento, brusco, se apartó y dejando enorme la mitad de tu cama, pero no es nada malo, dijo ella, pero ¿qué hay si me pegas algo de tus bacterias?, reclamó él, y ella, o sea vos, hubieras querido reírte pero no tenías fuerzas para tanto, o rabiar, darle un coscorrón, pero no tenías deseos de eso en realidad, sino de que me tocara un poco, ¿no es muy difícil, verdad?, no, creo que no es nada difícil, por lo demás, que más podría desear un hombre que una mujer hecha un ovillo de ternura esperando a una mano masculina y experta venga a desovillarla, eso es lo que yo quería decirle, pero él nada de nada, frío como un témpano, qué digo frío, si hasta me daba la sensación de que me lo reprochaba, como si yo tuviese la culpa de que la cosa me bajase una vez al mes, ni me lo digas, no hace falta, pero no es como vos pensás, no es un pendejo, claro que es un pendejo, deberías darte cuenta de eso, lamento decirte que esta vez estás equivocado, si no fuera un pendejo, quiero decir: si fuera un hombre con todas las letras, escuchame bien, se aprovecharía de tu indefensión, a los hombres, nos gusta sentirnos poderosos, entiendo, y dada la circunstancia, y sólo por el tiempo que duren las molestias, el tipo, aunque sea tu esclavo, va a sentirse el rey, tu indefensión le hará creer eso, tu alboroto hormonal hará que él te sienta en un puño, aunque no pueda entrarte en toda la carne como quisiera, aunque tenga que impostar suavidad, los roles, eso mismo, ahora él le tocaría dosificar los tiempos, administrar la intensidad de la experiencia, pero éste no es así, ya lo veo, es un pendejo, tanto que cuando más necesitaba que me toque, no te das una idea, apenas si me ha rozado con un pie, y eso creo que por error, porque estaba en sueños y de seguro se trataba de un sueño feo, de esos que te hacen dar volteretas en la cama, ¿con un pie?, ya lo veo, ¡a ver si le pasas las bacterias!, pero oyeme una cosa, qué pasa, espera un momento, sí, qué hice de malo, de malo nada, pero esto es un flirteo, pero ¿cómo se te ocurre?, sí, no digo que sea tu culpa, la conversación se ha dado así, pero qué, acaso he logrado incomodarte, no, por cierto se está muy bien así, pero él te deja con las palabras colgando de la boca y se va a otro lado que no sean estas arenas movedizas, después de todo, la academia tiene por flirteo a todo juego amoroso que no se formalice ni suponga compromiso y eso él no lo reserva para las mujeres, o sea no para una ni para todas, sino para la vida, ¿te das cuenta de lo que eso implica? sí, un jueGo perverso, donde de a ratos aflora el amor, pero un amor leve, que tiene a la vuelta de la esquina preparado un si te he visto no me acuerdo, nunca un compromiso, vamos, un cobarde, eso es lo que es

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1 comentario en “coming home”

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