Escritorio

Abrochadora roja y ajena. Lapicera de tinta azul y prosodia lacrimosa Teléfono sin llamadas perdidas, sin mensajes sin leer. Primeros Philip a tres cuarenta el atado. Una hoja manuscrita en tinta azul de prosodia lacrimosa, tres ítem y una firma en mayúsculas. Cuatro hojas impresas. Tres vuelos semanales. Tres ciudades remotas. Una bien ganada ansiedad. Un robusto miedo a los aviones. Una deuda de sangre. Un jefe molesto. Una parejita en ciernes que cuchichea apenas por debajo de la canción por la que el mundo conoció a Scorpions. Una orden de pago sin imputación. Un señor de apellido impronunciable que espera a que lo atiendan. Tildes de tinta azul y prosodia lacrimosa para los días posibles. Los ojos en pleno brote de hastío. Un texto para escribir. Y otro no que merecería llamarse sí, o al menos quizá, en una de ésas.

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