Epic

Estoy aburrido. Hace demasiado frío como para sentarme a leer en la plaza. No tengo otro sitio donde ir que el hotelito que cobija mis noches. Todavía no son las cinco de la tarde. Todavía me resisto a vivir, aunque más no sea unos pocos días, en un sitio en el que a esta hora sea casi de noche. Entonces le digo a la noche que espere un rato, total, hasta las nueve de mañana, será reina y señora. Mía y de todos estos desconocidos.
Leo blogs. Me resigno. Ya nadie escribe nada, empezando por mí, claro, que siempre he sido el primero de la fila. En los años niños, lo era en la escuela. Eso fue siempre una pequeña humillación de la que nunca he podido deshacerme. Encima el decreto de mi magna petisez se dictaba los primeros días de marzo y hasta noviembre no había esperanza alguna de mejora. La había, tal vez, ya no lo recuerdo, pero la promesa nunca se cumplió. O sí y un poco tarde, que es casi lo mismo que nada.
Me encontré con los míos alguna vez. Ya éramos gente de bien, cada cual con un oficio, los más con mujer, hijos y ganas de entrarle a la casita, menos yo que, al mismo tiempo, me congratulaba de no ser ya el más bajo de todos, excepto poreldetallísimo de que a nadie parecía importarle demasiado. Y lo bien que hacían. Si uno tiene un oficio, mujer, hijos, casa, qué carajo le importa ser más alto que tal o cual. Por el contrario, un descastado, yo, puede tomar para sí esa gloria efímera de hacerse con la sortija de la calesita cuando ya no queda nadie, ya desde noche, y mañana es igual a nunca.
Del mismo modo, bah, no del mismo pero de algún modo por esto que a los tumbos expongo, viene a mi mente una bandita española, El último de la fila, que tenía una y sólo una canción hermosa de toda hermosura, dueña de un título inaudito, extraña a las leyes del rock, un título algo grueso para ser tanguero, pero lo mismo algo meláncolico: Como un burro atado a la puerta de un baile.
No importa.
Decía que leía blogs y en un blog encontré el detalle de la bonita página intitulada radio.blog.club que, muy sencillamente, me permite el detalle de colgar aquí debajo una de las canciones predilectas de mi adolescencia: Epic, Faith no More.

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1 comentario en “Epic”

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