La mano derecha de Fontanarrosa

Copio y pego lo que Piro toma de la revista viva de este domingo:
Finalmente, la mano derecha claudicó. Ya no responde, como antaño, a lo que dicta la mente. Por lo tanto, e independientemente de que yo siga intentando reanimarla, me veo en la necesidad de recurrir a alguno de los muchos excelentes dibujantes y amigos que tengo para que pongan en imágenes mis textos. En Viva, hay dos frentes a cubrir: el chiste unitario quincenal y la página de Inodoro Pereyra, que se alternan. Hoy presentamos, acá, en la página siguiente, la propuesta para el chiste quincenal. Nadie mejor en este caso, a mi juicio, para graficar mis ideas, que el Negro Crist. Porque lo conozco desde hace más de 30 años, porque somos como hermanos y porque dibuja en blanco y negro o a color, mucho pero mucho mejor que yo. Siempre admiré su virtuosismo y hoy me alegra poder aprovecharme de él y lucirme de esa forma. Lo de Inodoro Pereyra es más complejo. Pero creemos estar cerca de una solución a través de un dibujante cercano a mi estilo. No digo igual, porque el intento de lograr un clon limitaría muchísimo la creatividad del ilustrador. Vale este informe a los lectores para que no se sorprendan al advertir que he mejorado notablemente la calidad de mis trazos y de mis colores. Nos estamos viendo. Negro Fontanarrosa.
Desde que supe, por algún otro blog, que Fontanarrosa había llegado a estas instancias, me embargó una tristeza enorme. A pesar de haberme divertido mucho con sus cuentos, no creo que sea más que un buen escritor, y eso siempre se agradece. Lo que no tiene precio es su obra como dibujante: Inodoro, Boogie y tantas viñetas para la ocasión. Porque, después de todo, podría seguir dictándole cuentos a un software que hace las veces de mecanógrafa, pero ya no volverá a dibujar y eso es un guadañazo tremendo.
Sinceramente, lo esperaba. Sabía que iba a suceder en algún momento y me limitaba a desear que ese momento demore todo lo posible. Que pueda seguir en lo suyo, que es una manera de ponernos a nosotros en lo nuestro y no nos matemos por taparlo de premios sólo porque ahora es un disminuido físico.
El Negro Fontanarrosa nunca será un gran escritor, él lo sabe bien. Por eso es tan sencillo, como a mí me gusta que sean mis amigos.

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