El tiro del final

El pejotismo, más allá de todos los defectos que uno a simple vista pueda encontrarle, tiene un mérito que bien podría ser la envidia de la mayoría de las especies del ecosistema terrestre: carece de ideología, que es casi igual a decir que no adscribe a moral alguna y, a la vez, como si eso fuese poca cosa, puede alimentarse de su propio excremento, con lo cual, el tiempo pasa y goza de óptima salud.

Estamos todos tan cómodos dentro del mesianismo que dichos como “no me dejan gobernar”, o incluso uno peor, que tiene el mérito de ser localísimo: “la justicia interfiere en el ejecutivo”, son el pan de cada día y por ende marchas como la del jueves -“militantes del pejota marchan contra la justicia” decía uno de los diarios-, contramarchas, aglomeraciones y ningún plomero que responda a los llamados.

Una infidencia: cada vez que leo alguna de esas encuestas estúpidas que propone el gran diario argento, de un modo casi deportivo clickeo la opción menos simpática, la que -supongo- recoge menos adhesiones o, en caso de no estar del todo seguro, me inclino por la opuesta a mi preferencia. Así, el último fin de semana, a escasas horas de que el seleccionado argentino de basquetbol fuera derrotado en la semifinal de la copa mundial a manos de España, ante la previsible consulta, respondí una barbaridad: puse que no estaba conforme con la actuación del equipo. Lo mismo opinó un 20% de los participantes.

Ya conté alguna vez que en mi pueblo hay dos pasquines de tirada digna de algún respeto. Uno manifiesta un tibio oficialismo, el imprescindible para no quedarse afuera de la torta; al otro sólo le faltaría salir de los talleres de impresiones oficiales. Este último también dispone de encuestas que renueva a diario. Ayer o antes de ayer la consulta decía: ¿Está usted de acuerdo con que la justicia interfiera en el ejecutivo?

Es lógico que buena parte de los votantes -veinte por ciento es buena parte aunque no puede negarse lo escasamente representativo que es el universo de lectores de clarin on line que participa en encuestas- no esté conforme con el cuarto puesto del equipo de basquet. Es un deporte en el que, salvo por pocas excepciones, suele prevalecer el conjunto y aquí los conjuntos no han gozado nunca de buena reputación. Este equipo bien podrá jactarse de su medalla olímpica y el subcampeonato anterior pero en el estupidario colectivo sólo está la imagen de Ginobili, aunque puede que por un tiempo parezca que el campeonato fue la última bola contra España, la que falló Nocioni.

¿Quién?

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