Jodido, muy. O no tanto, pero un poco. Un poco que alcanza para molestarme. Y por lo visto cada vez me molesto con menos. Iba a poner -por lo menos así lo leí en la pizarra mental- cada vez me molesto con más poco. Pero por suerte lo pensé y sólo eso. Si hubiera sido un cartel de propaganda en la calle, tal vez lo hubiese apedreado. Eso hoy. El resto de los días -algún día dejará de ser hoy, no siempre ha sido hoy- me lo hubiese tomado a risa. Pero dice risa que hoy no está. Para nadie. ¿No está hoy o no está risa? Si risa pretende convencerme de que hoy no está debo advertirle que va a costarle mucho más trabajo que el que piensa le tomará. Siento su olor. Siento su peso en los hombros. Y aún creo en lo que siento. Eso por hoy. No sé qué haré el día de mañana. Pero si lo que risa se propone es hacerme creer que no está, es posible que voltee esa maldita puerta cuando deje de ser hoy. O tal vez mañana mismo. Sin falta.

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3 comentarios en “”

  1. fundamental
    justamente de eso se debe poder volver,
    de que nos sirve entender los grises sin una mínima liviandad?
    Intentar que no solo los suicidas entiendan el suicidio, es complejo,
    Así nos va.

  2. No se si risa está. Hoy, tiene tres posibilidades, la parte del hoy que se fué, la que vendrá y este momento (el ahora) que también ya se fué..lo dificil es ser concientes de cada uno de ellos, y vivirlo como tales, a full y tan a full como efímeros son..es lo que pienso, no quiere decir nada más que eso.
    te mando un abrazo Jorge
    PEPACHO

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