Romanse impocible

Los cruces entre fútbol y literatura son, si bien esporádicos, poco afortunados. Hay de eso sobrados ejemplos y todavía no tengo demasiado apuntado como para esbozar una buena justificación para el divorcio que, de todos modos, no embroma a nadie.
Podría recordar a muchos comentaristas que salpican los análisis previos, concomitantes y posteriores al juego con algún adorno libresco, pero la mayoría de las veces la referencia es apenas vulgar, como para no irse demasiado por las ramas. El televidente o el radioescucha, por costumbre, pasa rápido el mal trago. Después de todo, como bien ha dicho alguien, lo que interesa es ganar y el resto es pérdida de tiempo.
Sé -y sólo de oídas- sobre algunas experiencias literarias que se metieron con el fútbol pero para ellas guardo cierta resistencia. No creo lo que los libros dicen sobre el fútbol. Será porque se trata de un fenómeno que me resulta tan cercano que casi puedo creer que soy protagonista de él. No lo sé bien.
El caso es que las aguas están divididas y resulta arduo -¿baladí?- buscar confluencias, pero el mes que viene es el elegido dentro de este cuatrienio para que hablemos de fútbol hasta por los codos y el suplemento culturoso del gran diario argentino ha dejado por un momento el debate por el Código Dabichi para abocarse a estos menesteres. Con magro resultado. No se esperaba menos.
Con la lectura de la nota central del último número, Romance intelectual con la pelota, he podido ratificar mis prejuicios. Los comentaristas deportivos no leen libros. Los cronistas culturales no están al corriente de lo que sucede en el fútbol. Clarín no usa correctores humanos. El entrevistado puede tener problemas de dicción. O derechamente no estar al corriente de los nuevos ídolos en el fútbol argentino. El cronista puede no oír perfectamente lo que dice el entrevistado. U, oyéndolo bien, puede escribir cualquier cosa. O tampoco saber quién es quién en el fútbol porque, después de todo, él se gana el sustento escribiendo sobre libros.
Y a falta del corrector humano, la duda llegó para quedarse. ¿Quién es el Tuna Agüero? ¿Será Sergio Agüero, también conocido como Kun? ¿Será un personaje de las ficciones del entrevistado? ¿No es una pelotudez prescindir de la corrección en un suplemento que se llena la boca de cultura?
El misterio no pudo esta vez (ni creo que pueda nunca) ser resuelto por el software utilizado para la corrección.

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3 comentarios en “Romanse impocible”

  1. A nadie, ni al pesado de siempre, se le ha ocurrido sugerir el voto de censura o boicot a los estados unidos en el mundial de futbol, o directamente boicotear todo el mundial…Pues el caso es muito parecido a las olimpiadas de alemania. Hoy en dia, desde la perspectiva serena que da la hostoria, censuramos alos participantes de aquellas jornadas deportivas, pero hoy, nadie, mnos un ingles o rapai, se le ocurrio que es la misma onda, el mismo clima, guerra y frivolidad van juntas, irak es alemania hitleriana o la italia fascista, porque la usa de kill bush seria distinto. Porque viajar y gastar, adrenalina y dinero, en un acontecimeinto religioso fascista, porque seguir la corriente que ordena seguir haciendo kapital a pesar de la guerra?

  2. Fander, durante el mundial no me va a alcanzar el blog De Genovese ni el mio para escribir del mundial, es mas no se si cerra el mio y poenr un cartel que diga, SOLO FUTBOL POR 30 DIAS

  3. Los formoseños juegan futbol con los tailandese, con los genoveses, con los timoratos (de timor, isla vecina de java y flores)pero no juegan futbol con los chinos…Los alemanes juegan futbol con las cabezas de los irakies, los yankees juegan futbol con las cabezas de los sunnies, los franceses juegan futbol con pelotas veladas, los lapones juegan futbol con la cabeza de maradona, las pelotas juegan futbol con las geishas, las bombas de uranio juegan futbol con los mapas asiáticos,bagada en realidad es un campo de futbol, de tiros a puerta,de sudor oscuro, de catinga animal, de pelota de cuero humano, los argentinos juegan futbol con los ojos traviesis de k, los rapais juegan futbol con el dedo mutilado de lula, los chilenos high school juegan a veces con su destino de miserables otras con el trasero decadente de los bache…s, los insomnes juegan futbol con los TVs y PC, los alemanes no piensan perder este verano nuevamente como en el 33, los peruanos juegan futbol con las novelas de varguitas, el neo-ultimo-liberal, los poetas juegan futbol con las ideas que saltan como metáforas cegando a la horda, lps europeos juegan futbol con los niños de la calle vueltos balones de futbol, los niños de calle asuncena son las pelotas doonde descargan su ira monetaria el FMI y el Banco Mundial, los colegiantes chilenos kieren copular y jugar furbol con la cabeza cuadrada de sus profesores antes que volver a dar clases, los peruanos juegan futbol-dialéctico la d elos dos cuernos negativos la de la doble negación del mundo, los chinos juegan al futbol con todo el mundo hasta con la cabeza de Buda menos con los formoseños, es decir los taiwanes, uih, que catinga poética!

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