Antojo

Durante algún tiempo, quiero decir: la primera capa de mi memoria, mi familia, en particular mi madre, profesaban una superstición entrañable. Tal vez mamá estuviese embarazada de alguna de mis hermanas y allí renació el recuerdo que a mí me tocaba.
Mamá gustaba decir que en sus tiempos de embarazada primeriza, se quedó con un antojo: comer sandía y por esa demanda insatisfecha portaba yo en mi tetilla izquierda una mancha que en algo se parecía a la añorada sandía. Quizá nunca la vi, o viéndola todo fuera una sugestión. A veces verdad es sólo lo que se repite y se repite.
Hoy se me antoja saber dónde van a parar mis antojos.

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1 comentario en “Antojo”

  1. el mismo antojo pero con una mancha similar a un corte en gajo de sandía tiene mi mamá en su espalda.
    esta fruta no se me ha antojado, pero si fuera por la suma de todos los otros, mi descendencia sería negra, atigrada, con pintitas interminables. por eso tengo gatos.

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