Saudade

Si cuando yo era chico se estilaba que los bebés dijesen, inmediatamente después de las consabidas aproximaciones a mamá y papá, la enigmática palabra “ajó”, yo decía “ajojó”.
Cada vez que les da por repasar mis tiempos de niño caprichoso, mis padres recuerdan esas caminatas que me gustaba dejar truncas. Me quedaba firme en un sitio y decía “y entonces…”, lo que posiblemente fuese seguido de una reprimenda y mi llanto, aunque estos términos bien podrían trocar su orden. Veintipico de años después, como si lo supiera de otra vida, mi pitonisa me ha dicho que soy de naturaleza ergotista.
Sin embargo, ayer me han preguntado: “cuándo venís” y por arte de magia se me acabaron los excesos y los silogismos.

Y esta es la entrada número seiscientos de este bloguito. Brindo por mí.

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6 comentarios en “Saudade”

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