544

El emperador hubiese dicho la suerte está echada (lo que puesto en latín sería hermoso y en castellano carga consigo a la desgracia, a la voz del quinielero y a la de los niños cantores, la pluma del cronista deportivo y la del editorialista dominguero). El idiota, no en el sentido griego, sino en el argentino: o sea, el más idiota de todos, dirá ¿qué suerte? ¿desde cuándo? ¿a título de qué? ¿cómo se atreve? ¿qué pretende usted de mí?, pero la verdad (consumada y a consumar), eso que otros llaman destino, es ésa: la suerte que se echa, el álea, el azar es como el aire, que está en todas partes, incluso dentro nuestro, pero no se deja alcanzar.
El resto es pretender que agitando la respiración ha de vivirse más, en otras palabras la más pura de las necedades.

Anuncios

6 comentarios en “544”

  1. Nuestro destino más visible, menos conciente ya sabemos cual es…
    quizas, solo quizas, podamos hacernos un CAMINO… y transitar por él, virar… volver a virar… con ascensos y lo contrario… siempre teniendo presente cual es nuestro destino final en este estadío o tal vez no…
    Pero a ese tránsito podemos sacarle hasta la última gota de lo que querramos…
    suerte que no todos tenemos presente el destino final
    más vale gastarse que oxidarse…
    … la suerte esta echada… pero podemos cargar algunos dados… jajaja

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s