días.de.darcy

blog de Jorge Mayer. Trelew, Patagonia.

  • Categorías

  • Archivo

  • delicious

Archivos para 'Solilocos' Categoría


One way or another

Publicado por jorgemayer en 14 14e Marzo 14e 2008

De la última vez que me despedí con un portazo no han pasado más que diez minutos. Cualquiera que lea eso va a pensar que soy flor de cabrón, pero no: de flor no tengo nada. Por más que me vuelque un frasco de perfume en la camisa no huelo bien. No me llevo bien con los colores. Mi vida es el tiempo que pasa entre rabieta y rabieta. De mi mal humor hay muchos testigos. Será la comida, la falta de vacaciones. O debo ser megalómano y nadie me avisa. O ya es demasiado tarde. No queda nadie aquí. Deberé apagar la luz. Buenas noches.

Publicado en -txt-, Solilocos | 2 Comentarios »

Alguien

Publicado por jorgemayer en 23 23e Enero 23e 2008

Lo menos que podría pedirle a un par de manos es que cumplan lo que se les pide y desde que ocurrió el episodio aquél me responden pero algo les noto en su andar, algo parecido al desgano, o peor todavía, algo me dice que ya no son las que alguna vez fueron, que inexorablemente hay una virginidad que se fue de mí con el chorro de agua que caía sobre mi mano derecha, algo se atoró dentro de mí cuando no dejé escapar ese grito que todo lo tenía para salir al mundo a cumplir su cometido, nada más le faltaba un detalle, el único que justifica la existencia de un grito: el oído de alguien. Ya no importa demasiado si el dueño de ese oído habría de molestarse por la interrupción de un viaje a caballo de la almohada o de un razonamiento sesudo o asesado, ni siquiera importa si esa bocanada de aire que ha hecho flamear las cuerdas vocales le ha tocado algo en su propia cuerda, algo que lo mueva a tener la mano.

Sin ese alguien, para qué gritar.

Publicado en -rtf-, Solilocos | 1 Comentario »

Special Needs

Publicado por jorgemayer en 31 31e Diciembre 31e 2007

Amar debería ser una cosa simple, algo así como salir a la vereda y comprobar que hace un calor de muerte, que el sol hiere a los ojos, que verano se parece mucho a veneno. Pero el hombre es animal retórico. Un bicho preso en la cárcel de las palabras. Entonces dice sí cuando quiere decir jueves. O niega con la boca lo que está diciendo con su pija parada. Después vienen los nombres. Cómo llamamos a esto o lo de más allá. Cómo hacemos para trocar en respuesta la rabia que nos invade cuando otro no entiende lo que decimos. El lenguaje como arma arrojadiza. Si todo fuera tan sencillo como decir sí, quiero, yo no podría decir otra cosa que sí, quiero. Porque es la verdad. Sí, quiero.

Publicado en -rtf-, Solilocos | Sin Comentarios »

Nosotros dos

Publicado por jorgemayer en 6 06e Agosto 06e 2007

Tengo miedo. Los miro y no pasa nada, pero no sé qué les pasa cuando no los miro. Uno no puede estar pendiente de todas las cosas todo el tiempo. Si fuéramos organizados, si cada quien hiciera lo que le toca, yo creo que no sería descabellado darle a cada órgano el tiempo que le toca. Algo justo, quizá proporcional. No pensarán que a todos los órganos hay que dedicarles la misma atención. Algunos requieren salud, otros higiene. Algunos protestan por lo mal que está la educación. Por fin, otros se dan por entero al esparcimiento. Esos son mis favoritos. No lo revelaría jamás delante de gente, pero uno tiene su corazoncito, che. Como le pasaba a mi madre conmigo. Ante cualquier disputa, tuviera la entidad que tuviera, ella se ponía siempre de mi lado. Mañas. Las tengo todas. Corregidas y mejoradas. Pero, si quieren que les sea sincero, algunos antagonismos me cansan. Que un muñón mire con desdén al otro, con ese gesto de “ya no lo quiero, ya no me gusta”, me saca de quicio.

Publicado en -rtf-, Solilocos | Etiquetado: , | Sin Comentarios »

Exilio

Publicado por jorgemayer en 3 03e Agosto 03e 2007

Mi amigo se va en breve. Como tantos. España.

Allá en Trelew me queda otro. Por poco tiempo. Su sobrino, apenas un niño virgen de la geografía, le pregunta: ¿queda lejos España?

Ahora es otra cosa. Eso decimos cuando queremos consolarnos. Sí. Sms, blog, webcam, skype, la mar en coche. Pero quién cocina el asado. Cuándo nos hacemos una cervecita multimedia.

Las empresas, los reclutadores en realidad, los empleados de consultora, se preocupan por las motivaciones. ¿De verdad tenés ganas de irte? Joder, tío, dos meses es poco para dejar un país, dice una voz transoceánica. Mentiras. En todo caso: ¿cuánto sería el óptimo para tomarse el buque? Tenemos ciudadanía francesa, pasaporte al día, nos adelantan la guita para la mudanza, cuánto, decime, cuánto. Lo que se tarda en armar una valija. Viaje largo, valija chica, dice mi amigo. Todo lo que tengo, miralo, cuánto decís que vale. No, no, es el ahorro que puedo hacer con tres sueldos de allá.

Lo otro es nostalgia.

La caja de herramientas, por ejemplo, me dice, y yo, que no sirvo para cambiar un foco, me cago de risa. ¿Herramientas? Sí, pero ¿sabés todo el tiempo que me llevó armarla? No lo sé. Por eso mismo dejo de reírme, pero no me da para hacerle una oferta. No me quedaría con una caja de herramientas de recuerdo.

Querés irte. Sí, de lo contrario no hubiera contestado el aviso. ¿O no?. Del otro lado de la línea se oye una brecha. Nunca dirían que hay tipos que compran el diario del domingo al solo efecto de conseguir teléfonos para llamar y casillas de correo que, imaginan, ansiosas esperan que las alimenten de curriculos de a una página.

Motivación. Querés reírte y no queda bien. A un patagónico le hablás de exilio y se te caga de risa. Quién se siente allá como en casa. Los que están, los que vinieron antes, todos se saben de otra parte. Qué importa que el vientre de tu madre te escupa justo ahí y no en París, por decir algo, o en Tilcara o en Curuzú Cuatiá.

El por parte de galeses, yo de alemanes, la mayoría de nosotros carga en la sangre con ese gusto amargo en el paladar de haber tenido que salir corriendo que los nuestros tuvieron antes. No hace falta siquiera que a uno lo críen en esa fe. Flota en el aire. Es el pan que se moja en el café con leche. Un día te tenés que ir. Esto es de paso.

A veces, en el mejor de los casos, uno puede pensar que está cerrando un círculo que atraviesa décadas y latitudes. Pero, de nuevo, es un consuelo prefabricado. Las décadas han estragado las latitudes. Poco tienen que ver ellos con sus abuelos. Un apellido es un accidente. La patria es la tierra que te da de comer.

Entonces un día te sentís raro. Vas a la secundaria. Las aulas están a medio llenar. El verano les sirvió a muchos para levantar campamento. Tus amigos la van de marcha errante. Quedan otros. Crecen otros. Forzosamente. Forzadamente. Pero nada es lo mismo. Las canciones que te gustaban se van con las modas. La radio, de vez en cuando, te devuelve un compás familiar y pensás: la pucha, qué será de fulano, que habrá sido de mengano. Suena el teléfono, o viene el cartero, o se corre la voz. Viene tal, anda cual. Y los perseguís hasta que das con ellos. Los convidás a una cerveza en honor de los viejos tiempos. Te ves contando esas anécdotas que se mejoran en el tiempo, sintiendo las palmadas en el hombro. Vos sí que echaste buena, se te ve muy bien, no cambiaste. Pero ese tipo que viene, ese que perseguiste y apenas si se hizo un hueco para visitarte porque tiene a treinta amigos que visitar, ese ya no es ni la sombra de lo que fue. Le escapa a la noche. A la cerveza. Echa culpas. La úlcera, mi mujer. El matecito se te lava de pura tristeza. Siguen charlando, pero algo ha hecho crac.

Así siempre. Esa es la historia de la Patagonia. Hacerse solidaridades casi religiosas con esos tipos que viven medianera de por medio para que un día, por hache, por be, todo se haga añicos. Y uno crece. Y después le chupa un huevo. Un día me va a tocar a mí, piensa, y un día te toca. Te toca y te duele. Hasta el hueso.

Pero es así. Para algunos el exilio es una enfermedad congénita.

Publicado en -rtf-, Solilocos | Etiquetado: , | 2 Comentarios »

O

Publicado por jorgemayer en 19 19e Julio 19e 2007

Es un hecho. Acabo de comprobarlo, aunque siga sin entenderlo, aunque le dé vueltas al asunto para encontrar el mejor modo de ocuparme de otra cosa.
Para escribir necesito el exilio.
No digo bien, dije sólo escribir, digo sólo poner una palabra detrás de la otra, una letra y una más.
Necesito eso que hay en los hoteles, eso que mete tanto miedo. Eso que quizá se llame silencio. Necesito que me pida a mí mismo tocar la puerta antes de entrar, que alguien cambie a diario toallas, sabanas y verifique que todo fue dejado en su correspondiente lugar.
Orden.
Ajeno, prestado, impostado.
Necesito que no haya en el lugar ningún rastro de mí, ningún aroma cómplice. Necesito estar tan solo como para cometer una locura.
Necesito pedir una piel prestada, otro cuerpo.

Publicado en -rtf-, Solilocos | Etiquetado: , , , | 4 Comentarios »

BM

Publicado por jorgemayer en 15 15e Julio 15e 2007

António Lobo Antunes, uno de los amigos de esta casa, se atrevió alguna vez a decir que él escribía simplemente porque no podía bailar como Fred Astaire. Concedido.
Yo soy de otra época y no tengo la menor idea de quién sea el señor Astaire, usted perdone, señor Astaire; pero si tuviera que elegir bailar como alguien no dudaría un segundo: quisiera bailar como Ian Curtis.
Con Ian en el mejor de los mundos, los Joy Division mutaron en un engendro infumable llamado New Order que, por esas cosas que tiene la vida, salió al ruedo con un disco más o menos bueno, que se llamó Power, Corruption & Lies. Ese disco, creo yo, hubiese pasado derecho al olvido si no fuera por el track bautizado Blue Monday, una intro que no se acaba nunca, el mejor homenaje a Curtis para que allá, en el mejor de los mundos, siga bailando.

Publicado en -rtf-, Solilocos | Etiquetado: , , , , , | 2 Comentarios »

40/72

Publicado por jorgemayer en 7 07e Marzo 07e 2007

Los acabarse nunca se acaban. Están todos liados de tal modo que a cualquier tipo de a pie, pongamos en ese lugar a Finnegan, que siempre va de a pie, le da la impresión de que nada se acaba nunca. Así, la vida como enfermedad, el amor como marcha hacia el abandono, la literatura como un dedo que se hunde entre la arena mojada y ese regusto en el paladar de sabor probado mil y una veces y sin embargo la resignación, la resignificación, la recreación, la postración de la creación que, cierta en su futuro levantarse, se mira el ombligo con desdén, se mofa de las heridas de los heridos y de las caídas de los caídos, como si hiciera falta un último escamoteo y uno más

Publicado en -rtf-, Solilocos | Sin Comentarios »

Pedir no cuesta nada

Publicado por jorgemayer en 27 27e Febrero 27e 2007

Les confieso que he visto más de una vez esta película y nunca entendí de qué iba, claro que mediando la belleza de Natalie Portman, a quién puede importarle mucho algo tan banal como eso que designan trama.

Algo como eso, un detalle, una boca que distraiga durante 200 páginas, algo así me gustaría.

Publicado en Solilocos | Etiquetado: , , , , | Sin Comentarios »

Vacío/3

Publicado por jorgemayer en 15 15e Febrero 15e 2007

A veces tengo una sensación extraña. Ha de ser culpa de la pampa pelada. A veces, a fuerza de hacerme contar cosas por otros que han tenido más suerte que yo en eso de viajar y conocer mundo, veo de nuevo la foto de la pampa pelada. La mía, la nuestra. Esta que empieza allá lejos y nunca alcanza a terminar del todo. Y la sensación, o en todo caso lo que mi supertición designa como tal y bien podría llamarse de otro modo, es que tanta nada que se apiña no está puesta aquí, con nosotros, por pura casualidad. En algún punto, yo creo que algún mérito tiene que haber en la nada. Premio, castigo, el nombre se lo dejo a otro. Quizá no haya vinculación entre el vacío interior y esa nada, la de afuera. Pero a mí se me ocurre que en ella hay algo de mensaje, algo que tomar, procesar, reproducir. Hacer algo. Hacerlo antes de volver a la nada. A fuerza de tanta nada allí, habrá que pensar que los algos hay que buscarlos aquí, y el aquí ha de concebirse tan amplio como nos dé el elástico. No hay precio pero, si lo hubiera, pensemos por un momento que hay un precio en eso de darle bola al adentro en desmedro del afuera, quién dice que no merezca la pena pagar eso que piden. Tomemos ese riesgo. Creo que no va a darnos el cuero para tanto, pero tanto hemos perdido antes, qué más da quedar debiendo, que en todo caso ha de ser mejor a morir sin probarlo. Mirémonos. ¿No nos pica demasiado el bicho de rebelarnos contra lo primero que se nos aparezca? ¿Por qué siempre así, siempre trampeando y jactándonos de la trampa? No importa quién caiga, ni cuántos, ni a qué horas. Siempre así, la risita socarrona del que se ríe al margen de los hechos, como si festejara en ese quebranto del orden una suerte de justicia propia, venganza que le dicen. Es rico su sabor. Quiero decir: es dulce, invita a ser probado, pero tiene algo de imbécil tomarlo como el mejor de los sabores. Alguna vez deberíamos ser capaces de detenernos en perfecta desnudez frente al espejo. Sin escudos, con esas pocas grandes armas que hemos tenido desde siempre, acaso podamos atisbar que todos y cada uno poseemos un cierto poder de fuego, un touch de malicia, de poder para el daño, y una piel tan delgada que apenas si no es permeable ante una cosa tan simple como el agua. ¿Vale la pena festejar el daño por qué sí? ¿Si no es para mí es mejor que no sea para nadie?

Publicado en Solilocos | Etiquetado: , | Sin Comentarios »