Charlas bajo un sol borracho de vino.
Por qué será que uno escribe cuando bien podría dejar de hacerlo. Bien podría embarcarse en alguna tarea lo mismo edificante pero con réditos más tentadores. Pienso en tocar la guitarrita. Se ganan más minas que escribiendo, eso es seguro. Qué importa que se toque por la birra si peor suerte tiene el que escribe, que ni siquiera sabe vender lo que hace. No sabe qué precio tiene ni a quién se dirige. Por eso se echa a las manos de otro que lo quiere empleado, le administra el tiempo y le raciona las comidas. Que lo convierte en empleado público. Un ladrón, vamos, que osa quitarle la puta anarquía al sueño, un miserable. Y no, no hay otra cosa que escribir. Sí trabajos, modos de ganarse el peso, pero la pasión no paga. La pasión roba. Las pasión ultraja. La pasión prostituye.
Entonces, el míope que soy, o mejor dicho no entonces sino en algún momento grato y anterior, o mejor dicho el torpe que soy y que he sido incluso en otros momentos gratos, le da un cachetazo a la pared, un revés certero al revoque de alguna de las paredes de las tantas casas con patio que hemos visitado en el día de la fecha y sólo me doy cuenta ahora que el vino caliente me corre urgente por el dedo y me quema y no hay pañuelo bastante para mi volcán interior. Al rato ella ve el pañuelo y se percata o ve la sangre manar y se inquieta y me dice fander, ¿te has hecho daño?
Yo prefiero la vida, dice después.
Para mí son la misma cosa, pienso y digo yo, río fuera de cauce.
estoy pensando en qué escribir ahora acá. ¿más chicas se levantaràn tocando la guitarra? eso era antes, ahora creo que no…en todo caso pruebe y me cuenta
¿Por qué uno se empeña en seguir escribiendo y reescribiento, sin paga, aún después de toparse con las paredes de todos los días: el espejo, la puerta cerrada, el muro vecino, el cuerpo ajeno, el cheque minúsculo, la página en blanco?
Las cosas que provocan tu texto… Me encanta la última frase: “río fuera de cauce”.
Un saludo
¡Grande, Fander! Saludos de Chespirito…
la pasión no paga, la pasión roba….cuánta verdad, y cuantas veces nos empeñamos en engañarnos.
Siga prodigándose, por España unos cuantos “taraos” le seguimos la pista.