Midnight
Publicado por jorgemayer en 10 10e Abril 10e 2008
Hasta cuándo, pensará ella, lo sospecho, cuando pone su cabeza enrulada sobre la almohada, de espaldas a él, que acaso en ese preciso instante esté haciendo el repaso de un día que no se resigna a morir sin pelear, uno de tantos, casi igual a todos, de esos en que te levantás,, te das una ducha, ves tu cara en el espejo brumoso de la hora, pensás que hoy es un buen día para ser el último día de algo, de este maldito trabajo, pongamos, de la facultad, de la vida en pareja, no como quien dice para empezar alguna otra cosa sino más bien con locas ganas de terminar algo y ver a los ojos el mismo abismo que ya nunca vas a ver. Ella ya no te quiere. Nunca te lo diría. Es demasiado… Demasiado no sabés qué, y a la vez tan suave al tacto, y de esos ojos sangrantes ya de ver tantos abismos y a vos mismo acurrucado, muerto de frío pero sin parar de hablar de esas cosas que a ella no le interesan. Un jefe que molesta demasiado. ¿A quién podrá importarle? No sabés bien ni te interesa saber por qué ha dejado de interesarte. El tiempo pasa y la primera cana que se infiltra en la cabeza enrulada que antes tanto le gustaba. Es el primer tipo que quise, dijiste alguna vez. ¿Eso debería ser bastante? Sí, pero quién lo pone por escrito, quién apechuga por vos. Quién podría poner en tela de juicio la segunda ley de la termodinámica, esa que dice… Las cosas, sólo en un sentido, y te aferrás a ese que conocías de mil y una referencias y la casualidad te pone un día en su delante y te despedís la segunda vez más cariñosa y al rato pensás va a darse cuenta y de qué me disfrazo si me mira a los ojos y me pregunta cómo me siento y qué planes tengo, no voy a tener otra alternativa que quedarme en silencio o suspirar y él se va a dar cuenta la tercera vez, cuando, sin soltarlo en abrazo, dejes caer la confesión: pusiste el dedo en la llaga y yo ya no quiera soltarla.