De la última vez que me despedí con un portazo no han pasado más que diez minutos. Cualquiera que lea eso va a pensar que soy flor de cabrón, pero no: de flor no tengo nada. Por más que me vuelque un frasco de perfume en la camisa no huelo bien. No me llevo bien con los colores. Mi vida es el tiempo que pasa entre rabieta y rabieta. De mi mal humor hay muchos testigos. Será la comida, la falta de vacaciones. O debo ser megalómano y nadie me avisa. O ya es demasiado tarde. No queda nadie aquí. Deberé apagar la luz. Buenas noches.
Tu no eres un cabrón jejeje, eres buena gente.
pero entre rabieta y rabieta sos buen tipo