José Luis Perales, un homenaje
Publicado por jorgemayer en 11 11e Febrero 11e 2008
No me gustan los autos tuneados.
Bueno, a mí no me gustan los dueños de los autos tuneados.
Sí, bien mirado son ellos los que tunean los autos.
No se compran en la agencia, nadie que yo conozca compra un usado tuneado.
No digo tanto, pero si así fuera, eso sería una muestra de buen gusto.
Y el buen gusto escasea.
Que no te extrañe, el gusto escasea.
Pero lo peor de lo peor es la música que escuchan los tipos de auto tuneado.
No sé si la música, pero eso de socializar lo que escuchan no me resulta agradable.
Sí, claro, el volumen.
¿Te conté de mi vecino de enfrente?
¿El de los perros?
No, este es otro.
Entonces no me contaste nada.
Bueno, auto tunning, parlantes al mangazo. Tiran más que los que tengo en casa.
La solución es subir tu propio volumen.
Me tiemblan los vidrios, che.
¿Y qué escucha? No digas nada: marcha.
Frío.
¿Rock cabeza?
Tibio.
¿Cumbia?
¡Sí, qué otra cosa pueden escuchar estos negros!
¿Los negros? Simple: cumbia o rock cabeza.
Algún día uno debería sentarse y escribir largo sobre los vasos comunicantes entre el rock cabeza y la cumbia.
Me parece que ese no seré yo.
Ni yo tampoco, perdé cuidado.
Digamos que no es un tema como para pedir la beca Guggenheim.
Pero eso no es lo más asombroso.
A esta altura, nada puede ser asombroso.
A qué sí.
A qué no.
Después de la sesión de cumbia, interminable por supuesto, el tipo la emprendió con el gallego ese, cómo se llama.
¿Sabina?
¡Ojalá! Otro, ese que canta una canción que dice “y digalé”
¿Eh?
Digalé no sé qué carajo.
Ah, ya sé quién decís: Perales.
Perales, Manzanero o lo que concha sea. Un asco.
Y no dice “y digalé” sino “preguntalé”
Ah, te la sabés.
“Por qué ha robado un trozo de mi vida”
Encima de cursi, ladrón.
¡Vos también te la sabés!
No, boludo.
“Es un ladrón, que me ha robado todo”.
Patético.
¿Perales?
No, vos, gilastro.
No sé qué es más patético, si no conocer a José Luis Perales o saberse esta letra.
Hmmm.
Es lo que le canta el padre a la hija que le aparece con un novio.
No digas, encima vigilante.
¿No escuchaste la parte que dice “A qué dedica el tiempo libre”?
No, a esa altura puse al taco Ministry.
“¿Y cómo es él?”
Uno bajito, pinta de canuto.
“¿En qué lugar se enamoró de ti?
Basta, boludo.